Con el paso del tiempo, se ha ido generando un concepto de internet asociado al “todo gratis”, pero bajo “pirateo”. Sin embargo, cada vez las empresas se esfuerzan más en generar productos y servicios lo suficientemente satisfactorios para que apetezca pagar por ellos en modalidad de suscripción, sobre todo contenidos relacionados con ocio y cultura. A pesar de todo, sigue habiendo algunas cosas gratis a las que acceder de manera gratuita sin que suponga jugar a la ilegalidad. Por ejemplo, hace tiempo que puedes jugar a la ruleta en la app de casino de William Hill sin necesidad de apostar dinero real. La diferencia entre este juego y otros juegos gratis en internet es que realmente se trata de una visita a un casino real, el juego es contra otros usuarios, y si en algún momento deseamos jugar con dinero, será también posible y conoceremos el mecanismo a la perfección.

Si bien YouTube ha creado un sistema de suscripción y ahora todos hablan de que permite descargar contenidos legalmente, no es necesario pagar para ver películas de manera gratuita sin que estas estén violando los derechos de autor. YouTube cuenta con su propia sección de contenido audiovisual legal. Se trata de películas que ya se encuentran libres de derechos y que hacen las delicias de los amantes del cine clásico. El arte también hace bastante tiempo que abrió las puertas de muchos museos a través de internet. Cientos de salas de exposiciones y museos de todo el mundo ofrecen visitas virtuales para aquellos que lo tienen más complicado para viajar o que tienen problemas de accesibilidad. Por supuesto, estas visitas virtuales también son gratuitas.

Para los devora-libros, tal vez sea interesante saber que no sólo los libros clásicos o de autores amateur están disponibles de manera gratuita en ebook: la mayor parte de las bibliotecas públicas de las ciudades españolas ofrecen préstamo de libros en formato digital… a través de internet. Si cada semana terminas un best-seller, no dudes que esta será la manera más cómoda de acceder a ellos, sin necesidad de entrar en páginas de descargas, pagar suscripciones o acercarte físicamente a la biblioteca. Eso sí, en la mayoría de los casos sí que necesitarás una primera visita a la misma para que te creen el usuario y contraseña.