Antes de empezar a desarrollar este post, tengo la obligación moral de dejar en claro que se trata de una opinión personal, si se quiere, informada sobre la actual y futura política de renovación en el diseño de los dispositivos de Apple. Como ya es de conocimiento de todos, resulta cada vez más difícil para los fabricantes como Apple innovar con cada nuevo terminal, limitándose en muchas ocasiones en mejoras mínimas más a nivel estético que a nivel hardware, el ejemplo que se me viene a la mente en este momento es el cambio que existe entre un iPhone 6 y un 6s.

Tomando como base un iPhone de color Space Grey en ambos modelos, es realmente difícil diferenciarlos a simple vista, la diferencia podría llegar a notarse para ojos más entrenados en el grosor, a nivel hardware el salto generacional es palpable desde la primera toma de contacto, el TouchID de segunda generación y 3D Touch se hacen presentes desde el primer momento en el iPhone 6s, con el correr de los minutos en el rendimiento se nota una gran mejora, no es para nada determinante, pero es realmente más fluido, los 2GB de RAM y la redistribución de los componentes, procesador y co-procesador, se hacen notar enseguida.

¿Vale la pena el cambio? ¿La innovación de Apple es suficiente?

La verdad del asunto es que desde la salida del iPhone 5s noto que el salto de un modelo a otro tiene cada vez menos sentido. Analizamos cada una de las “novedades” que incluye Apple en sus dispositivos:

  • En el día a día el aumento en los megapixeles de la cámara principal no es un factor clave, y si bien la gran mejora en la cámara iSight es notoria desde el papel, no es tan determinante, hoy por hoy al menos, en el uso de aplicaciones de videollamadas o incluso para las tan de moda selfies.
  • En el caso del TouchID la diferencia es abismal, en el iPhone 6s basta con apoyar el dedo para que el dispositivo ya nos este mostrando la pantalla principal.
  • Si nos paramos a comparar pantalla, más allá del tema del tamaño, no hay grandes cambios, el aumento de pixeles por pulgada no es palpable para el ojo humano.
  • La disminución del grosor tampoco es algo determinante, es realmente muy difícil ver la diferencia a simple vista y en la mano no resulta mucho más fácil.
  • Si buscamos diferencias, en el apartado estético no vamos a encontrar novedades, más allá del detalle de la letra “S” y el color Oro Rosa.
  • La batería se vio reducida, aunque no así el rendimiento de la misma, sin lugar a dudas hay una mejor gestión de energía gracias a la nueva disposición del procesador y co-procesador, al estar mas juntos el consumo energético es menor y en el rendimiento del equipo y la batería, se nota.

La próxima futura idea de Apple podría ser a renovar sus iPhone cada dos años, de esa manera se confirmaría la desaparición de la serie “S” y se daría el salto generacional.

¿Es una locura? En mi opinión es un acierto, cada año la vara es más alta, y las expectativas también y no es fácil dejar satisfecho a todo el mundo, sobre todo si con la salida de cada nuevo dispositivo hay que desembolsar más dinero. Prefiero un gran iPhone cada dos años, como el próximo iPhone 7 “s”, que pequeñas mejoras cada año, que en casi todas las ocasiones, las nuevas mejoras tienen pocas aplicaciones.

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Pasó con el TouchID, al salir solo servía para desbloquear el equipo, a día de hoy con la integración que Apple supo darle y las Apps de terceros sirve mucho más. Si venimos más acá, el 3D Touch es algo realmente increíble, muy practico a la hora de usarlo, pero le falta mucho camino por recorrer.

¿Y tú que opinas?