Apple llama Thunderbolt 3 a los puertos USB-C de los nuevo MacBook, pero…¿Por qué? ¿No sería más sencillo denominarlos como USB-C y todos lo entenderíamos? Lo cierto es que tiene su razón de ser. USB-C es una denominación a un tipo de conector específico, ese que ya todos conocemos y Thunderbolt es un tipo de tecnología. Thunderbolt 3 es la combinación de ambos.

Thunderbolt 3 o USB-C, el porqué del nombre del puerto

El MacBook de 12″ ya incluía un conector USB-C. En la página oficial de Apple aparece como tal, pero los nuevos MacBook Pro han cambiado la denominación de este puerto, y ahora reciben el nombre de Thunderbolt 3. ¿Por qué?

¿Por qué Apple llama Thunderbolt 3 a un USB-C? El USB-C es un tipo de conector, mientras que Thunderbolt 3 integra la tecnología Thunderbolt a través del USB-C, a una velocidad máxima de 40Gbps. Es decir, que un puerto Thunderbolt 3 nos permite además utilizar este puerto para cargar el Mac, usarlo como DisplayPort, como conector Thunderbolt o como USB 3.1.

El USB 3.1 ofrece una velocidad de transmisión de hasta 10 Gbps, mientras que Thunderbolt 3 nos permite transmitir hasta 40 Gbps, como nos cuentan muy bien desde StarTech.

grafico thunderbolt usb c

Con un conector Thunderbolt 3 podemos hacer de todo, literalmente. En un solo puerto podemos o bien cargar el Mac (el conector es compatible hasta 100W), conectar dos pantallas 5K, un replicador de puertos, e incluso conectarlo a otro dispositivo e intercambiar información punto a punto. Realmente es una tecnología increíble.

thunderbolt 3

Los puertos Thunderbolt 3 no son simplemente puertos USB-C, si no que la tecnología que hay detrás va mucho más allá que el USB 3.1, y nos permite hacer cosas increíbles.

En los últimos días se han visto muchas críticas con respecto a esta decisión tomada por Apple, en la que ha eliminado otros conectores como el HDMI, lector de tarjetas o Magsafe. No obstante, ¿no te parece una avance tecnológico increíble? Tenemos que evolucionar y no usar un conector USB clásico. La tencología no se puede estancar, por mucho que algunos quieran vivir en el pasado.